domingo, 5 de octubre de 2008

Un domingo, otro...


No entiendo porque le hablás a otras personas cuando me queres decir algo a mi...
EL reloj dice que son las 4 de la tarde y que tengo que mostrarle los dientes en remedo de sonrisa a una tía horrible, fofa y pelotuda que habla de mi como si fuera un perro que conoció de cachorro.






Y vos te mandás esa parte, con todo ese discurso tan tarado sobre las enfermedades de hoy y lo terrible de las chicas que no comen.

Y te pensás que asi yo medito sobre mi vida y entro en razón o algo asi...

Pelotuda!






Tengo cero ganas de tocar ese asado asqueroso... Hasta la ensalada tiene gusto a grasa acá, y vos hablas de lo terrible que es la anorexia, sin saber un carajo del tema.

Tampco sabés que no soy taaaan Ana, yo al menos se que soy flaca, aunque no tanto como quisiera. Ni siqiuiera sabés que por culpa de tu discurso sobre "las enfermedades" que me querés hacer escuchar accidentalmente no voy a tocar una puta galletita en toda la semana.


Debería devolverte la estocada, hablar de lo terrible que es hacerce vieja, comentar lo asqueroso que se ve tu brazo tiritando cuando saludas a los invitados que se van (es horrible.... horrible, pienso suicidarme antes de desarrollar ese apendice de carene flacida); también podría hablar de lo deprimente y patético que es llegar a los 50 y que el panzón de tu marido se coja a la secretaria... Y encima la muy puta viene a casa y te saluda con dos besos.




Pero no te voy a decir nada, porque es domingo y los domingos no puedo ni hablar. Los fantasmas del Viernes y el Sabado están dando vueltas por mi ropa, mi cabeza y mi celular.

LLegaron un par de mensajes de tipos que merecen castración inmediata. Me llamó otro que es eyaculador precoz... Y yo no quiero prender el cerebro para no hacerme cargo de esas historias.




No te voy a decir nada, porque es otro domingo y los domingos son días de mierda.

Escuché que es el día de dios... Seguro un dios de mierda.

lunes, 22 de septiembre de 2008

divideratum


Lo que pasa es que vos me ves cuando estoy afuera...
Cuando salgo me preparo para que me vean cosas como vos. Me visto como un general armando su estrategia, me pinto como un cacique preparando su guerra, meto los pies adentro de esas botas que gritan con cada taconazo "llegué cachondos... miren pero no se atrevan a tocar"

Y eso es lo de menos... Preparo mi cabeza para ser linda, para reirme fácil, para estar divina. Se que vestirme con la actitud adecuada es más efectivo que cualquier disfraz que me ponga.



También ves este cuerpo... pocas tetas pero bonitas, piernas flacas y que invitan coronadas por el culo nuestro que supimos conseguir con una parte de buena genética y otra de horas en el gimnasio. Y todo lo que tanto te gusta es casi mentira...

Por que detras esta esto, esta agonía, este sufrimiento que odio pero que no puedo dejar.



Paso horas encerrada en una pieza porque no tengo fuerza para destaparme. Como en una semana lo que vos comés cada sabado y me convenzo de que el ardor que siento en la panza es la buena noticia de los kilos perdidos.
Café y cigarrillo son mis amores, confidentes y únicas entidades que me acompañan. Desprecio a los tipos como vos, que se mueren por un culo y no les importa de donde vino, pero al mismo tiempo me torturo con un hambre afilado y un espejo traidor que me sentencia a más hambre cada vez que abro la puerta del placard, nada más que para ser ese tipo de mina que hace callar a cualquiera cuando se para y se muestra.



Me ves los fines de semana, y en esos ratos estoy tan pendiente de quien me mira, quien me atina y quien cree que puede no mirarme. El resto de los días me acuerdo de cada uno de los que me miro y los aborrezco... y junto con ellos me aborrezco a mi, porque no quiero (o no puedo) dejar de jugar a lo mismo mientras me consumo gramo a gramo.

hay tantas cosas que no sabes y no vas a entender nunca... seguí mirandome la cáscara que es mas fácil para los dos.




.-Alma Soberbia-.